Get In Touch
1201 3rd Avenue Seattle, WA 98101, US
(HQ) Av. Punto Sur 31, Tlajomulco de Zúñiga, Jal 45050, MX
Carrera 11B # 99 - 25, Btá, 110221, CO
Let's talk
hello@inmediatum.com
Ph: +1 (650) 603 0883
Sales attention M - F 9am - 5pm (CT)
Get support
Careers
Endless inspiration and meaningful work
See open positions
Back

Por qué una operación “funcional” no siempre es una operación saludable

En la última milla, muchas operaciones se describen a sí mismas como “funcionales”. Las entregas salen, los clientes reciben sus pedidos y el día a día se resuelve. A simple vista, todo parece estar bajo control. Sin embargo, una operación “funcional” no necesariamente es una operación saludable. Detrás de ese aparente funcionamiento pueden esconderse riesgos que, con el tiempo, afectan la eficiencia, al equipo y la capacidad de crecimiento del negocio.

Entender esta diferencia es clave para los gerentes de operaciones que buscan construir una operación sostenible y no solo sobrevivir al volumen diario.

Qué significa realmente que una operación sea “funcional”

Una operación “funcional” es aquella que logra cumplir con su objetivo principal: entregar pedidos. Aunque existan errores, retrabajos o ajustes constantes, el resultado final se alcanza gracias al esfuerzo del equipo y a soluciones improvisadas.

El problema es que este tipo de operación depende en exceso de personas clave, jornadas largas y decisiones tomadas bajo presión. Funciona hoy, pero no necesariamente está preparada para sostener ese ritmo en el tiempo.

Cuando se normaliza este enfoque, se pierde de vista la salud operativa y se asume que mientras las entregas salgan, todo está bien.

El desgaste invisible del equipo

Uno de los primeros síntomas de una operación “funcional” poco saludable es el desgaste del equipo. Supervisores y repartidores trabajan constantemente resolviendo incidencias, ajustando rutas o corrigiendo errores que podrían prevenirse con mejores procesos.

Este esfuerzo extra rara vez se refleja en los indicadores tradicionales, pero se manifiesta en cansancio, frustración y alta rotación. A largo plazo, el costo humano de operar así es elevado y difícil de revertir.

Una operación saludable cuida la carga de trabajo y reduce la dependencia del esfuerzo extraordinario para cumplir objetivos.

Dependencia excesiva del conocimiento individual

En muchas operaciones “funcionales”, el conocimiento clave vive en la cabeza de unas cuantas personas. Son ellas quienes saben cómo resolver problemas, qué clientes requieren atención especial o cómo ajustar una ruta complicada.

Esta dependencia es un riesgo importante. Si una de estas personas se ausenta o deja la empresa, la operación se vuelve vulnerable. La operación “funcional” pierde estabilidad y el equipo restante debe improvisar para cubrir los vacíos.

Una operación saludable se apoya en procesos claros y documentados, no en la memoria o experiencia individual.

Falta de visibilidad real sobre lo que ocurre

Otra característica común de una operación “funcional” es la falta de visibilidad detallada. Se sabe que las entregas se completaron, pero no siempre cómo ocurrieron. La información suele ser parcial, tardía o basada en reportes manuales.

Esto limita la capacidad de detectar fallas operativas, identificar patrones de error o anticipar problemas. La operación reacciona cuando algo ya salió mal, en lugar de prevenir.

Sin visibilidad, la operación puede parecer estable, pero en realidad opera con incertidumbre constante.

Costos ocultos que no aparecen en los reportes

Aunque una operación “funcional” cumpla con las entregas, suele arrastrar costos ocultos. Retrabajos, aclaraciones con clientes, reposiciones innecesarias y tiempo invertido en resolver incidencias afectan la rentabilidad.

Estos costos no siempre se registran de forma explícita, por lo que la operación parece eficiente en papel. Sin embargo, con el tiempo, erosionan los márgenes y limitan la capacidad de invertir en mejoras.

Una operación saludable identifica y reduce estos costos antes de que se conviertan en un problema mayor.

Dificultad para escalar sin perder control

Una de las pruebas más claras de la salud operativa es la capacidad de crecer sin caos. Muchas operaciones “funcionales” colapsan cuando aumenta el volumen de entregas, se incorporan nuevos clientes o se expanden a nuevas zonas.

Lo que antes funcionaba gracias al esfuerzo del equipo deja de ser suficiente. La falta de procesos sólidos y visibilidad genera errores, retrasos y conflictos con clientes.

Una operación “funcional” puede sostener el presente, pero una operación saludable está diseñada para crecer con control.

Normalización de la improvisación

Cuando una operación resuelve problemas todos los días, la improvisación se convierte en parte de la cultura. Ajustes de último minuto, soluciones temporales y excepciones constantes se aceptan como normales.

Este enfoque impide la mejora continua. En lugar de analizar y corregir las causas raíz, la operación se enfoca en salir del paso. Así, la operación “funcional” se mantiene en un ciclo de reacción constante.

Una operación saludable busca estabilidad, aprendizaje y mejora progresiva.

Indicadores que no reflejan la realidad completa

Muchas operaciones se apoyan en indicadores básicos como número de entregas completadas o cumplimiento de rutas. Aunque estos datos son importantes, no siempre reflejan la calidad ni el esfuerzo detrás del resultado.

Una operación “funcional” puede mostrar buenos números mientras el equipo está saturado y los procesos son frágiles. Sin indicadores que midan incidencias, retrabajos y calidad de ejecución, la operación corre el riesgo de autoengañarse.

Una operación saludable mide lo que realmente importa para tomar decisiones informadas.

Cómo evolucionar hacia una operación saludable

El primer paso es reconocer que “funcionar” no es suficiente. Construir una operación saludable implica revisar procesos, documentar la ejecución, mejorar la visibilidad y reducir la dependencia de personas clave.

También requiere diseñar la operación pensando en el largo plazo, no solo en resolver el día. Esto incluye estandarizar la ejecución, definir reglas claras para excepciones y usar la información para prevenir errores.

Una operación saludable no elimina los problemas, pero los gestiona con orden y previsión.

Conclusión

Una operación “funcional” puede mantener el negocio en marcha, pero no garantiza estabilidad ni crecimiento sostenible. Detrás de su aparente normalidad suelen existir desgaste del equipo, costos ocultos y riesgos operativos que se acumulan con el tiempo.

Los gerentes de operaciones que buscan ir más allá del día a día entienden que la verdadera meta es construir una operación saludable: una que funcione con procesos claros, visibilidad real y menor dependencia de la improvisación. Al dar este paso, la operación no solo cumple entregas, sino que se convierte en una base sólida para crecer con control, eficiencia y confianza.

Entrega confianza a tus clientes

Conoce INMEDIATUM LastMile® software de monitoreo en tiempo real de rutas y entregas de ultima milla.

Carla Serrato
Carla Serrato
Especialista en ciencias sociales y de comportamiento. Carla no solo asesora a nuestro departamento de UX en INMEDIATUM sino que su investigación permite optimizar nuestros algoritmos de inteligencia artificial como para la prevención de riesgo crediticio, genera mejor adherencia a tratamientos médicos, reconocimiento facial para identificar rasgos de la personalidad entre otros.

We use cookies to give you the best experience. Cookie Policy