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Cómo evitar que las excepciones se conviertan en la regla dentro de tu operación

En la última milla, las excepciones forman parte natural del día a día. Clientes ausentes, cambios de horario, direcciones incompletas, accesos restringidos o entregas parciales son situaciones que ninguna operación puede eliminar por completo. El verdadero problema surge cuando estas excepciones se conviertan en la regla y comienzan a definir la forma de operar, generando desorden, desgaste del equipo y pérdida de control.

Cuando una operación se acostumbra a funcionar a base de ajustes constantes, deja de ser eficiente y se vuelve reactiva. Evitar que las excepciones dominen la operación es clave para construir estabilidad, mejorar resultados y proteger la calidad del servicio.

Entender qué es una excepción y qué no lo es

El primer paso para evitar que las excepciones se conviertan en la regla es tener claridad sobre qué situaciones realmente lo son. Una excepción debería ser un evento poco frecuente, fuera del flujo normal de la operación. Sin embargo, en muchas empresas, problemas recurrentes se siguen tratando como casos especiales, aunque ocurran todos los días.

Por ejemplo, si una ruta siempre presenta retrasos por accesos complicados o si ciertos clientes cambian horarios de forma constante, ya no se trata de excepciones. Son condiciones conocidas que deben integrarse al proceso operativo.

Cuando no se hace esta distinción, la operación vive en un estado permanente de urgencia, resolviendo los mismos problemas una y otra vez sin atacarlos de raíz.

El impacto de normalizar las excepciones

Cuando las excepciones se conviertan en la regla, los efectos negativos se multiplican. El equipo operativo pierde claridad sobre cómo debe ejecutarse una entrega, ya que cada caso se maneja de forma distinta. Esto genera confusión, errores y decisiones inconsistentes.

Además, la planeación se debilita. Si todo es excepcional, planear deja de tener sentido y la operación se vuelve impredecible. Los supervisores pasan más tiempo reaccionando que mejorando procesos, y los repartidores trabajan bajo presión constante.

A nivel cliente, esta falta de control se traduce en incumplimientos, reclamos y pérdida de confianza.

Identificar patrones detrás de las excepciones

Una de las claves para evitar que las excepciones se conviertan en la regla es analizar los patrones que se repiten. Muchas incidencias que parecen aisladas en realidad responden a causas comunes: zonas problemáticas, horarios poco realistas, falta de información en los pedidos o procesos mal definidos.

Cuando la operación no analiza estos patrones, sigue tratando cada caso como único. En cambio, identificar tendencias permite ajustar procesos y reducir la recurrencia de problemas.

Este análisis requiere información confiable sobre lo que ocurre en campo, no solo percepciones o reportes generales.

Definir procesos claros para manejar excepciones

Las excepciones no pueden eliminarse, pero sí gestionarse de forma ordenada. Una operación madura define cómo actuar ante escenarios específicos: qué hacer si el cliente no está, cómo documentar un intento fallido, cuándo reprogramar y cuándo escalar una incidencia.

Cuando existen procesos claros, el equipo no improvisa. Esto evita que las excepciones se conviertan en la regla, ya que cada situación se resuelve dentro de un marco definido sin afectar el resto de la operación.

Además, estos procesos facilitan la capacitación de nuevos colaboradores y reducen la dependencia de decisiones individuales.

Evitar soluciones “temporales” que se vuelven permanentes

Uno de los errores más comunes en la última milla es implementar soluciones temporales para salir del paso y nunca revisarlas. Atajos operativos, excepciones toleradas o cambios informales suelen quedarse más tiempo del necesario.

Con el tiempo, estas prácticas se normalizan y las excepciones se conviertan en la regla sin que la operación sea consciente de ello. Lo que inició como una solución de emergencia termina debilitando los procesos formales.

Revisar periódicamente estas decisiones temporales es fundamental para evitar que erosionen la operación.

Fortalecer la planeación para reducir excepciones

Muchas excepciones tienen su origen en una planeación deficiente. Rutas mal diseñadas, tiempos irreales o información incompleta en los pedidos aumentan la probabilidad de incidencias.

Mejorar la planeación no elimina los imprevistos, pero reduce significativamente su impacto. Cuando la operación está bien planeada, las excepciones realmente son eso: eventos poco frecuentes que no desordenan todo el flujo.

Así se evita que las excepciones se conviertan en la regla y se mantiene un mayor nivel de control.

Documentar para dejar de improvisar

La falta de documentación es uno de los principales factores que permiten que las excepciones dominen la operación. Cuando no queda registro de lo ocurrido, es difícil evaluar si una incidencia fue realmente excepcional o parte de un problema recurrente.

Documentar cada entrega y cada excepción permite analizar datos reales y tomar decisiones informadas. Esto ayuda a ajustar procesos, redefinir reglas y reducir la improvisación.

La documentación también protege a la operación frente a reclamos, ya que proporciona evidencia clara de lo sucedido.

Empoderar al equipo sin perder control

Evitar que las excepciones se conviertan en la regla no significa limitar al equipo, sino darle herramientas claras para actuar. Cuando los repartidores y supervisores saben qué hacer en cada escenario, pueden resolver incidencias sin escalar todo ni improvisar.

Esto reduce la carga operativa del equipo administrativo y mejora la consistencia en la ejecución. El empoderamiento con reglas claras es una señal de madurez operativa.

Medir el impacto real de las excepciones

No todas las excepciones tienen el mismo impacto. Algunas afectan directamente al cliente, mientras que otras solo generan ajustes internos. Medir su impacto permite priorizar esfuerzos y evitar sobrerreaccionar ante casos menores.

Cuando la operación entiende qué excepciones son críticas y cuáles no, puede enfocar recursos donde realmente importa y evitar que todo se trate como urgente.

Conclusión

Las excepciones son inevitables en la última milla, pero permitir que las excepciones se conviertan en la regla es una decisión operativa, no una fatalidad. Identificar patrones, definir procesos claros, fortalecer la planeación y documentar lo que ocurre en campo son pasos clave para recuperar el control.

Una operación sólida no es la que nunca enfrenta imprevistos, sino la que sabe gestionarlos sin desorden ni desgaste. Al poner límites claros a las excepciones, la operación gana estabilidad, eficiencia y capacidad de crecimiento, asegurando resultados consistentes incluso en entornos complejos y cambiantes.

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Carla Serrato
Carla Serrato
Especialista en ciencias sociales y de comportamiento. Carla no solo asesora a nuestro departamento de UX en INMEDIATUM sino que su investigación permite optimizar nuestros algoritmos de inteligencia artificial como para la prevención de riesgo crediticio, genera mejor adherencia a tratamientos médicos, reconocimiento facial para identificar rasgos de la personalidad entre otros.

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