En la operación diaria, los reclamos de clientes rara vez aparecen de la nada. Casi siempre son la consecuencia final de una cadena de pequeños errores que no se detectaron a tiempo. Para un gerente de operaciones, el verdadero reto no es reaccionar cuando el cliente se queja, sino identificar las fallas operativas antes de que impacten la experiencia, la reputación y los resultados del negocio.
En la última milla, donde intervienen personas, rutas, tiempos y datos, anticiparse es una ventaja competitiva. Detectar señales tempranas permite corregir sin frenar la operación y evita retrabajos costosos. A continuación, exploramos cómo identificar esas fallas operativas cuando aún son invisibles para el cliente.
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